Seguro complementario de trabajo de riesgo y coronavirus, ¿es urgente reconocer el covid-19 como enfermedad profesional?

Escribe Javier Huancahuari Moya, abogado por la Universidad de Lima. Magister en Derecho (LL.M.) con especialización en Litigación Oral por la California Western School of Law, California. Profesor de la Universidad Tecnológica del Perú – UTP. Socio principal del Estudio Jurídico Huancahuari Consultores.

POR REDACCIÓN LP -8 ABRIL, 2020

1. ¿Un héroe olvidado?

Manuel es un trabajador del serenazgo de la Municipalidad de un distrito de Lima. Tiene ya tres años trabajando mediante un contrato de locación de servicios. En la primera semana de marzo se hicieron rumores que el coronavirus ya estaba en el Perú. Conversando con sus compañeros de seguridad a menudo bromeaban sobre la expansión rápida de la pandemia en Lima, especialmente en el distrito donde patrullaban. El lunes de 16 de marzo le mostraron un oficio en el cual se establecía que las actividades de patrullaje y cuidado se intensificarían en cumplimiento al DS 044-2020-PCM, sobre el aislamiento social obligatorio. Los primeros días fueron inolvidables. La gente desde los balcones los aplaudía como héroes. Ondeaban banderas peruanas desde los edificios y desde las tiendas.

En muchas oportunidades recibió botellas con agua, galletas y comida, y sobre todo, el agradecimiento de los peatones. En diversas oportunidades, Manuel, participó en operativos, junto a la policía y al ejército, para detener a aquellos que con total indiferencia incumplían la ley. Una vez trasladó en su unidad a una anciana que se demoró en el banco cobrando su bono. Y en otra, llevó a una mujer a dar a luz. Muchas buenas obras hizo en el cumplimiento de su función.

Uno de estos días de abril, Manuel se levantó temprano para dirigirse a su unidad de servicio. Tenía fiebre y dolor de garganta. Pensó que era gripe, pues la noche pasada se había quedado hasta tarde trabajando y solo tuvo una gaseosa para cenar. Cuando le vino la duda, decidió ir al hospital y hacerse el descarte del coronavirus. Despidiéndose de su esposa y tres menores hijos, dijo que regresaría tarde y que no les esperaran con la cena. En el hospital dio positivo y le dijeron que lo tomase con calma, como él era joven tenía muchas oportunidades de sobrevivir. De inmediato le internaron el hospital. Manuel llamó a su esposa y le expresó su dolor, pero sería por poco tiempo. Ayer, después de un brusco cambió fisiológico Manuel falleció.

La municipalidad distrital expresó su más profunda condolencia a la familia. Le proveyeron de todo material funerario. Le entregaron sus pertenecías y el alcalde se comprometió a ayudar a la familia. La esposa de este héroe hoy no tiene quien la defienda. Los hijos de este héroe, un día vitoreado en las calles de Lima, no sabrán que es crecer al lado de papá.

Hasta el 6 de abril del 2020, se sabe que hay 20 policías[1], 23 médicos[2] y un número ascendente de enfermeras y militares diagnosticados con el virus (aunque aún no existen registros oficiales). Lo cual representa casi, el 2% de todos los contagiados. Números en ascenso, encontramos en Italia donde solo los médicos representan el 25%[3] de la población total contagiada, y en España el 15%[4]. Hasta el momento, lamentablemente, en Perú tenemos tres policías y una enfermera entre las víctimas. Estos números arrojan una verdad eminente, la existencia de una población laboral expuesta altamente vulnerable (en adelante POLEAV), que está compuesta por personas como tú y como yo, (el presidente Martín Vizcarra los llamó los “héroes de la Salud[5]”), que tienen como oficio ser médicos, enfermeros, personal administrativo de los hospitales, policías, militares, trabajadores de limpieza, serenazgos, entre otros.

2. ¿Es el covid-19 una enfermedad profesional?

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